Monday, November 21, 2011

El Fin de Demi Moore y Ashton Kutcher


La separación es un hecho. La última semana, Demi Moore nos confirmaba la anticipada noticia: le ha dicho adiós a Ashton Kutcher.
Tras seis años de matrimonio, la pareja más singular de Hollywood se rompe, preparándose para un divorcio que se anuncia explosivo.


La prensa ha vivido entusiasmada con Demi y Ashton desde el mismo momento de la formación de la pareja.


En 2003, los medios se hacían eco de sus frecuentes citas. Enseguida, se convertían en predilectos de glamourosos objetivos y preguntas cotillas.
Locos por la pose y el flash, Demi y Ashton se han prestado encantados al juego.


La cosa cobraba un toque humorístico cuando se dejaban ver con Bruce Willis, el anterior marido de Demi y padre de sus tres hijas.
Todos tan amigos, dentro de una familia rara, feliz.


Pero es la diferencia de edad lo que ha jugado decisiva en el atractivo de la pareja, en su pequeña distinción.
No es ningún secreto que ella es 16 años mayor que él.
Para Demi, ha sido su tercera visita al altar e iba bien sabida. Por su parte, Ashton confesaba la semana pasada que ignoraba que el matrimonio era tan difícil.


Proclamados expertos en la cuestión se han apresurado a decir que la clave del fracaso está en esa diferencia de edad, en el llamado cougar love.


Las parejas donde la mujer es mayor que el hombre son muy poco frecuentes. Diríase que van en contra de las convenciones sociales.
En Hollywood, más aún, donde la juventud es valor de mercado y la mujer se prefiere nueva y con poco que contar.


Dicen que Demi habría sido la parte más insegura, pendiente de mantenerse eternamente atractiva para el pipiolo fiestero de Ashton.
Que una presunta infidelidad de Kutcher con una veinteañera haya sido el factor determinante para la ruptura puede incidir en esa idea.


No olvidemos aquellas fotos, memorables por tremendas, que Demi nos posteaba en Twitter.
Aparecía en bikini frente al espejo del cuarto de baño, en una actitud que sólo podría entenderse en la existencia de una choni adolescente.


Ella siempre lo ha seguido a él, intentando aprehender su juventud.
En la red Twitter, su nick ha sido y continúa siendo @mrskutcher.


Detrás, la sequía, el aburrimiento tal vez. La carrera artística de la Moore no es noticia.


Después de un abandono de media década, ha intentado regresar en varias ocasiones.
Pero Demi quedó en aquella Demi, la incompetente que sólo hacía películas malas.


Es una visión injusta. Demi Moore ha hecho de todo y mucho más digno de lo que se recuerda.
Fue una mujer de extraordinaria belleza, una actriz enormemente popular en la década de los noventa y la protagonista de dos inmortales portadas del Vanity Fair.


Pero también Demi era aquella adicta a la silicona, la que se embarcaba en producciones desastrosas, que potenciaban su entidad de muñeca desesperada por gustar a todo el personal.
De resultas, cuatro Razzies y un descrédito que aún resuena.


A Ashton también le gusta encantar. Con media sonrisa y look intercambiable, amar y casarse con Demi lo ha hecho más poderoso, a todos los niveles.


Porque Ashton no se ha acostado con una vieja; Ashton, intrépido mozalbete, ha enamorado a una dama.
Al menos, así se ha querido vender el asunto de cara a la galería.


En realidad, los dos han sido el "Ha Nacido Una Estrella", versión posmoderna.
Es decir, una actualización vacía de la vieja historia de la estrella acabada y el talento en ciernes, vampirizándose el uno al otro, derechos al desastre.


Es curioso y también elocuente que haya sido ahora cuando se acaban Demi y Ashton.
Él vive su mejor momento actoral, reemplazando con éxito a Charlie Sheen en la serie "Dos Hombres y Medio".


Ashton es joven y hombre. Puede resucitar todas las veces que quiera, mientras Demi es una mujer de 49 años en Hollywood.
Es decir, nada.


La prensa dice que Demi planea reclamarle la mitad del salario que cobra por "Dos Hombres y Medio".
Se augura una seria pelea monetaria, donde la infidelidad de Ashton podría salirle muy cara.


¿Han sido breves los Kutcher? Para Hollywood, no.
En realidad, ha sido un amor duradero, que ha sobrevivido a las expectativas iniciales y ha navegado bien entre su esfera íntima y su exposición pública.


Demi y Ashton, nota de color en el previsible romanticismo social, entonan canción de despedida, entre la tristeza, el rencor y la urgencia de seguir adelante.
Resta la excitación que brindan las celebrities, cuando deciden amarse, cuando desean odiarse.


¿Querremos recordarlos? Tanto como tendremos que olvidarlos.

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