Wednesday, November 2, 2011

Amor Por The Beatles


Revolucionaron la música, los corazones y la peluquería.
Representaban ese chico burgués de los primeros años sesenta, que corría por las calles vestido de traje y con el cabello necesitado de un buen corte.


Pero los cuatro fabulosos nunca se cortaron el pelo y continuaron corriendo. Para The Beatles, Liverpool fue sólo el principio del mundo.


The Beatles, crónica de un éxito merecido, fueron más breves de lo que suponemos.
Transcurrió un instante desde "Love Me Do" hasta "Let It Be", apenas diez años de música y aventuras.


El talento fue su primera carta de presentación; su imagen, el pasaje a su furor.
Las canciones de The Beatles se hacían patrimonio de gritos histéricos, sueños adolescentes y lágrimas de rebeldía.
Sus películas los convertían en pop y última moda. En las entrevistas, relataban lo que significa la celebridad para aquellos que nunca se la esperaron.


Dijo John que eran más famosos que Jesucristo. El ataque de divismo fue entendido como una blasfemia por muchos, pero sucedía en un momento decisivo.


The Beatles, aún ensordecidos tras su paso por Norteamérica, cruzaron el planeta y descubrieron que su música podía ser más de lo que ya era.


Desde la leve incorrección hasta la rebelión hippie, se contaron The Beatles y la década de los sesenta.


Sus composiciones se llenaron de experimentación, lisergia, flower-power y extasiantes declaraciones de amor.
Ellos se dejaban el pelo aún más largo, se hacían crípticos y cambiaban de esposa.


The Beatles han sido siempre el gran best-seller del pop. Como pocas cosas de décadas tan genuinas, su calidad trasciende el fetiche.
Sólo escucharlos significa descubrirlos y amarlos. Tal vez, el declarado eclecticismo de su música pueda ser la clave.


Oídas en retrospectiva, sus canciones beben de muchas cosas: el rock de los cincuenta, la música clásica, los sonidos negros, los acordes de la India, el humor nonsensical, la psicodelia.
Un abigarrado mundo de influencias y sensaciones, que se besan y contestan unas a otras.


Mientras, las voces de sus componentes se revelan seductoras, envolventes, con un toque ambiguo, como cantadas desde un sueño.


Detrás de ellos, la figura de George Martin. Fue el auténtico artífice de la vigencia de The Beatles, su promotor, el indisputado creador de Apple Records.
Y también quien dotó a la música de The Beatles de ese revestimiento clásico, legendario, poético, de cuento de hadas.
"Yesterday" fue cosa suya. Es decir, la canción más versionada de la Historia, esa que hace llorar al más recio.


Iconografía y legado se han hecho omnipresentes, pero siempre ha restado la incógnita de sus milagros artísticos.


Para ellos, quizá también, nunca demasiado conscientes de lo que aportaron y descubrieron en sus últimos discos.
Éstos, obras maestras en toda regla, que pasan de lo sublime al disparate en cuestión de segundos, para terminar por casarlos en matrimonio.


Su ruptura en 1970 partió el corazón a aquella dorada generación, que se moría por ellos.
Se señaló como culpable a Yoko Ono, la inquietante segunda esposa de Lennon, que se impuso en las últimas grabaciones de la banda.


Pero The Beatles venían fracturados desde hacía tiempo. George Harrison había sido el primero en entonar distancia.
John, Paul, George y Ringo habían cambiado tanto, que se toparon con su propia personalidad. Porque crecer significa aprender a andar solo.


El asesinato de Lennon supuso el verdadero final de The Beatles y de su atmósfera cálida, revulsiva, melancólica, sucumbida frente a épocas menos entusiastas.


Pero la sed de sueños nunca muere, ni los mitos. Y The Beatles todavía se venden y piden en todo el mundo.
Se ha intentado imitarlos hoy para olvidarlos mañana; sólo ha sido demostración de que la música pop no supera la alargada sombra y prefiere rendirse al periódico homenaje.


The Beatles nos contaron algo que ya sabíamos: todo lo que necesitamos es amor.
Nunca parece una idea tan digna, tan nueva, como en sus voces y letras. Es entonces cuando sabemos la verdad.
Todo lo que necesitamos es amar a The Beatles.

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