Tuesday, November 8, 2011

Crecer Con Mayim Bialik


Pocos regresos televisivos se cuentan tan espectaculares.
Nadie duda de que Mayim Bialik ha vuelto. Y lo ha hecho como mejor sabe: arrancando sonrisas dentro del colorido universo de la sitcom.


Suyo es el personaje de Amy Farrah Fowler, convertida en imprescindible dentro de "The Big Bang Theory", esa comedia de ciencia, amistad y entendimiento que continúa arrasando.


La Bialik aparecía por primera vez en el cliffhanger de la tercera temporada, como lo más cercano a una réplica femenina de Sheldon.


Amy Farrah Fowler tenía vida más allá del chiste y encontraba su hueco en las peripecias de los chicos más frikis de la televisión.
En estos últimos episodios, se ha asistido a su absoluta consagración. Las sonrisas se han tornado en carcajadas.


Bien sabemos que Mayim Bialik no nació ayer.
Desde los doce años de edad, su inconfundible nariz y su amplia sonrisa circulaban por películas y series de televisión.


En 1990, era elegida para el papel que la hizo popular.
Era, por supuesto, la niña Blossom Russo, que vivía en una casa llena de hombres y tenía una parlanchina amiga llamada Six.


"Blossom", emblemática comedia juvenil de los años noventa, debió mucho de su encanto a la formidable energía de Mayim.


Era un rostro distinto, peculiar, para un personaje ni popular ni nerd; sólo una chica normal, que empezaba a crecer.
La nena despertó una simpatía inmediata entre la audiencia.


Mayim Bialik fue Blossom para la NBC durante cinco años, granjeándose una fama internacional. Pero siempre tuvo la cabeza bien puesta sobre los hombros.


Antes que continuar bajo los focos, Mayim Bialik prefirió concentrarse en sus estudios, crearse una bonita vida y cumplir con su legado judío.
Durante más de diez años, sólo se pudo rastrearla como dobladora de dibujos animados.


Mientras completaba su señor Doctorado en Neurociencia, Mayim Bialik conoció a Michael Stone, marido y padre de sus dos hijos.


Finalmente, decidía reaparecer.


Hacerse mayor y salir de la imagen de un personaje de la pequeña pantalla son dos muros con los que ningún actor quiere toparse.
La Bialik se acogió a su proverbial sensatez, luciendo paciencia y, simplemente, empezando de nuevo.


Tampoco es fácil llegar y conquistar el corazón de una sitcom.
Normalmente, las comedias televisivas suelen ser fieles a sus repartos originales, dentro de una férrea vertebración de su humor.


Que "The Big Bang Theory" decidiese añadir a dos personajes más se hacía toda una peculiaridad.


Así, a lo largo del pasado año, Melissa Rauch y Mayim Bialik se integraban en el reparto fijo de la serie.
La buena adaptación de ambas expresa la capacidad oxigenante que ha encontrado "The Big Bang Theory", evitando la repetición a través del inteligente juego con sus bazas y personajes.


Como alternativa femenina del maniático Doctor Cooper, Amy Farrah Fowler se expresa con hablar mecánico y prefiere explicar la realidad bajo esquemas científicos.
Pero ella ha decidido que es mejor soltarse el pelo y aspirar a cambiar.
¿Qué te ha pasado?, le preguntaba un espantado Sheldon, cuando la veía acercarse borracha e insinuante.


Es su descongelación lo que resulta tan vibrante de esta Amy; el modo en que empieza a abrirse al mundo, a hacer verdaderos amigos por primera vez y a exigir sexo de manera definitiva.


Sucede poco a poco y a riesgo de sinsabores, porque esta querida Amy sigue siendo adorablemente marcianesca.
Siempre queda el arpa, para entonar "Everybody Hurts" en los momentos de tristeza e incomprensión.


La única persona del mundo que ha podido darle un beso a Sheldon, la friend who's a girl, but not a girlfriend, la misma con quien negociar niveles de intimidad y bicuriosidad, ¿es acaso el mejor personaje que pulula actualmente por "The Big Bang Theory"?


De momento, los dos episodios protagonizados por ella han sido los más brillantes de la presente temporada.
Amy se los merienda a todos, entre unos guionistas entregados al personaje y una actriz que despliega una comicidad casi chapliniana.


Por mi parte, no puedo evitar sonreír ante este reencuentro con Mayim Bialik, porque yo fui niño con "Blossom".


Tras veinte años de televisión y risas, ha sido la oportunidad de guiñarle el ojo a una vieja amiga y encontrarla más espléndida que nunca.


Como Blossom, como Amy Farrah Fowler, como Mayim Bialik, ella nos cuenta que crecer significa saber sorprender a los demás y a uno mismo.
No hay mayor aventura que esa.

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